lunes, 6 de diciembre de 2010

La Asunción de María, Advocaciones de la Virgen

Lunes 06 de Diciembre
Misterios Gozosos
La Asunción de María


El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950.La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida. Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.

Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.

En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también. María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.
Mateo 6,19-21
"No amontonen tesoros en esta tierra, donde la polilla y la herrumbre echan a perder las cosas, y donde los ladrones perforan los muros y roban. Amontonen mejor tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre echan a perder las cosas, y donde los ladrones no perforan los uros ni roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón".
Oración
Virgen María, Madre de Dios
a tus pies nos dirigimos,
pues nos queremos poner
bajo tu amparo divino.
Venimos, Madre, a besar
las estrellas de tu manto,
poner flores en tu altar
y cantarte nuestros cantos.
¡Oh, Virgen de la Asunción!
hoy se celebra tu día,
que subiste a los cielos
¡quién fuera tu compañía!
Cuando subiste al cielo
en cuerpo y alma inmortal,
te coronó con anhelo
nuestro Padre Celestial.
Amén.


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