viernes, 19 de noviembre de 2010

Nuestra Señora de las Peñas, Advocaciones de la Virgen

Viernes 19 de Noviembre
Misterios Dolorosos
Nuestra Señora de las Peñas



La leyenda mas acogida dice que hace mucho tiempo en un pequeño pueblo de Carangas (provincia boliviana del Altiplano colindante al Depto. de Arica) se celebraba la fiesta de la Virgen del Rosario. Una vez, el alférez que estaba a cargo de la fiesta - quien era pobre- causó el desprecio de un hombre que era rico y orgulloso. Al final de la fiesta ese hombre agarró el estandarte para el año siguiente.


Para humillar al alférez dijo, que él iba a hacer la fiesta como debía hacerse. Al año siguiente, arregló la Iglesia con muchas flores y velas, tanto como nunca se había visto, y se puso junto a otros a beber bastante. Pero la iglesia se incendió, y la imagen de la Virgen desapareció. Unos pastores que llegaban atrasados a la fiesta, encontraron en el camino del pueblo a una señora desconocida. Le preguntaron si no iba a la fiesta, y ella respondió: "Voy a otro lugar, donde me adoran más". Y de pronto se convirtió en una paloma blanca que voló al oeste. Justo en ese tiempo había un gobernador malo en Humagata (pueblo ahora abandonado, a poca distancia del Santuario de Las Peñas, situado en la misma quebrada).


Un día se enfermó su esposa. El gobernador mandó a llamar un curandero para mejorarla, pero la señora murió. El Gobernador acusó al curandero de ser brujo y lo condenó a morir quemado en una hoguera. Y más todavía, lo mandó a buscar, él mismo, la leña para la hoguera. El curandero que era hombre bueno, lloró mucho y fue a buscar leña. Así llegó llorando frente a las rocas de Livilcar y vio llegar una paloma blanca, que se posó a descansar contra la peña. Era la paloma que vino de Carangas. Llamó la atención del curandero, porque era muy bonita. Quería tomarla y llevarla al gobernador para pedirle compasión, pero justo en ese momento desapareció, y en la roca quedó grabada una Virgen. El curandero se asustó mucho y corrió haber al gobernador y le contó lo que le había pasado. El gobernador no quiso creerle, pero después dijo: 'Si mientes, te voy a quemar vivo allá mismo". Fueron, y el Gobernador comprobó que era así. Reconoció que el curandero no era brujo y lo perdonó.


Fueron a avisar al cura de Humagata, y éste lo comprobó también y avisó a los Padres Franciscanos de Codpa. Los Padres fueron y quisieron sacar la Virgen con cinceles de la roca, con piedra y todo; querían llevársela al templo, porque era muy bonita, pero no pudieron porque la roca era muy dura. Esa noche el cura sufrió gran dolor de cabeza y escuchó una voz que dijo: "Sufres mucho. Yo también sufro con los golpes que me dan". Cuando despertó el cura, ordenó se parara el trabajo y que la gente fuera a venerar a la Virgen allá mismo, en Las Peñas.Si bien el origen del santuario se pierde en la nebulosa del tiempo, se supone que este tradicional lugar de devoción popular tendría casi doscientos años.


Algunas versiones señalan que en 1700 ya había santuario, lo cierto es que desde 1840 ya existen referencias oficiales. La iglesia data de 1910. La imagen de nuestra señora de las Peñas se encuentra tallada en la roca. Representa a una adolescente de formas hermosas y expresivas. Su altura es de mas de medio metro y, como esta en sobrerelieve, se le puede vestir sin dificultad.Se afirma que la imagen cada año crece un centímetro y que inicialmente fue del tamaño de una paloma. Para confirmar esta aseveración se dice que existen los ropajes con que se le vestía, algunos son del siglo pasado y estos no medirían mas de 20 centímetros.

Mateo 7,13-14

"Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y amplio el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que entran por él. En cambio es estrecha la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y son pocos los que lo encuentran"

Oración

¡Oh, Virgen de las Peñas,
amorosa Madre Nuestra
que velas solícita por tu pueblo que
con fe y amor te clama
aquí nos tienes ante tu imagen venerada!
Danos un amor sincero a tu Divino hijo;
alcánzanos un verdadero amor a
nuestro prójimo;
la salud del cuerpo y el alma:
la paz a nuestras familias y el mundo.
Virgen de las Peñas,
ilumina el camino de nuestras vidas,
para vivir como auténticos cristianos.
Visita nuestros pueblos, hogares,
escuelas y oficinas,
los valles y el desierto, las minas y el mar.
Bendice a nuestros niños y jóvenes
que empiezan a enfrentarse a la vida.
Oye, pues, Madre, los ruegos
de tus hijos que con sacrificio acuden a tu santuario.
Ayúdanos, con tu ejemplo e
intercesión en nuestra vida de cada día
nuestra vocación de cristianos.
testigos de tu hijo en el mundo.
Amén.

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